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¿Puede cualquiera correr un maratón, sin arriesgarse a lo peor?

Para los más recelosos, existe una forma de conocer de antemano sus credenciales genéticas. “Además de detectar la predisposición a cierta cardiopatías responsables de muerte súbita, los genes nos informan de otras muchas cualidades del atleta. Se han identificado 200 de estas unidades de información que determinan la fuerza la resistencia o la rapidez. Por ejemplo, la deficiencia del gen ACTN3 se correlaciona con una mejor capacidad de resistencia física. Esto es música celestial para los maratonianos pero negativo para los corredores de velocidad o para los futbolistas”, señala el doctor José Ignacio Lao, experto en medicina genética en el centro Genomic Genetics. Eso sí: solo son pistas. El gen para correr maratones no existe. “Mi sugerencia a deportistas menores de 25 años, es acometer un buen estudio cardiológico junto a análisis genéticos para descartar mutaciones que predispongan a arritmias o a miocardiopatias hipertróficas. Para los mayores de 25 existen otros estudios de genes que ponen en relieve la predisposición a padecer enfermedad coronario con riesgo a infarto de miocardio prematuro”, prosigue el experto. “En estos casos, la estrategia preventiva para por la intervención nutricional y por llevar a cabo de un plan de entrenamiento adecuado a sus capacidades”, concluye.